Hola, mi nombre es Juan Fal Fernández y éste es un breve resumen de mi trayectoria artística..

Natural de Lieres (Siero) Asturias. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco. Profesor de la Escuela de Artes de Oviedo en el año 89 Profesor de Educación Plástica y Visual, Dibujo y Comunicación Audiovisual en E.S.O y Bachillerato con plaza definitiva en el I.E.S. Río Nora de Pola de Siero.

 

Tan lejos, tan cerca..

No sabemos “ver” los micro o macro-paisajes que palpitan delante de nuestros ciegos ojos, saturados de tanta información publicitaria, televisiva, digital… Que sobrecarga nuestros sentidos.
Estas imágenes (¿”abstractas”?) que bien pudieran ser extraterrestres están tan cerca de nosotros que raras veces llegamos a verlas en la existencia de su esencia. Nuestra ceguera ya no es puramente visual sino mental, alienados por este incesante bombardeo de imágenes a través de los medios de comunicación de masas. Esta saturación de información llega a eclipsar una visión pura y sensible de la naturaleza. La escalada tecnológica ha contribuido a mediatizar, al menos en parte, nuestra sensibilidad humana ante el fenómeno natural. Se ha distanciado nuestra comunicación y comunión espiritual con la naturaleza y la materia de la que también formamos parte, frente a la naturaleza de las máquinas, en una sociedad cada vez más mediatizada y dominada por ellas. Propongo a través de esta exposición de obras, una reflexión sobre lo comentado anteriormente, que invite al espectador a “remirar” unos fragmentos de “realidad abstracta”. Dedicar tiempo a “ver” nuestro alrededor, a imaginar y/o descubrir nuevas realidades que están ahí: “Tan lejos…Tan cerca”, esa belleza oculta en cualquier fragmento imperceptible de nuestra realidad natural, tanto exterior como interior. También puede haber belleza en la fealdad de las heridas del alma, en las cicatrices, a manera de huellas, fruto de la mutilación, el dolor, la decadencia o del paso imborrable del tiempo en los paisajes internos del espíritu humano.

abstracción o realismo imaginario

El término “REALISMO” es impreciso e inadecuado tal y como convencionalmente lo entendemos, no se ajusta a parámetros objetivos. Cuando hablamos de representación realista estamos pensando en un determinado encuadre y punto de vista de la realidad, ajustado a la herencia tradicional histórica de la pintura. Al igual que el cubismo rompió en su día con la idea de un solo punto de vista en perspectiva, se trata en este caso de subvertir la “manera de ver” tradicional. En términos absolutos podríamos decir que cualquier pintura es realista desde el punto de vista objetivo de su propia existencia como materia pictórica o de imagen de una realidad exterior-interior del artista. Con este estilo y técnica pictórica trato de romper esos moldes o límites sobre la idea del realismo pictórico y crear precisamente una pintura “verdaderamente real”; incluso desde el propio punto de vista de la materia, esencia de esa realidad, epidermis “real” de su estructura. Así se trata de volver a los elementos constituyentes de lo propiamente representado, a su naturaleza material y espiritual. Si represento la epidermis de un árbol -su corteza- utilizaré la propia materia que en su día el hombre transformó en papel, para devolverle a través de su propia esencia, también su alma inmaterial que lo constituye como realidad. La obra no representa sino que reconstruye, no es ilusión de una realidad sino un nuevo ente real con entidad propia -pero con la misma esencia espiritual o alma que lo inspira-. El artista se convierte en alquimista. Hay que zambullirse en la esencia de esa realidad como fenómeno tautológico que inunda nuestros sentidos, no sólo el puramente visual, también el táctil, olfativo… Un realismo imaginario que construya a partir de su propia naturaleza una nueva realidad, en la que se representa no una imagen caprichosa fruto de un punto de vista subjetivo, sino la propia esencia independiente de los caprichos de la percepción formal. Se intenta fusionar la idea de realidad y abstracción, buscando una nueva manera de representar tanto el aspecto sensorial como espiritual de la materia, en fusión con la interpretación interior del artista. Se trata de una nueva manera de percibir la realidad, de interpretarla y “reconstruirla”, sin en ningún caso desvirtuarla. Al contrario, hacernos aflorar su propia esencia como ente independiente, con vida propia y con una realidad singular, hija de la transformación sensitiva de la percepción (desde un punto de vista más amplio de una “realidad sentida”) vista a través del tamiz interior de nuestra sensibilidad humana.